
Una estrategia intermedia para seguir siendo visible sin regalar el conocimiento ni aumentar el coste energético.
Serie:
- Parte 1: Introducción
- Parte 2: Estrategias técnicas
- Parte 3: Más reducción de tokens
Tabla de contenido
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Bloqueo total: la reacción inicial
Pensando en que no quiero que la inteligencia artificial aprenda ni se entrene con el contenido de mi blog, la primera idea que se me pasó por la cabeza fue bloquear por completo el acceso a los bots de IA. Era consciente de que, en muchos casos, este tipo de bloqueos se pueden saltar, pero aun así valoré apoyarme en listados conocidos —como ai-robots-txt o las listas de bots verificados que mantienen servicios como Cloudflare— para limitar al máximo ese acceso.
Contexto legal y legitimidad del bloqueo
Esta reacción inicial no nace solo de una preocupación individual o económica, sino también de un contexto mucho más amplio, incluido el marco legal europeo en el que operamos quienes publicamos contenido en la Unión Europea. Cada vez son más frecuentes los textos y debates que advierten de que el rápido avance de la inteligencia artificial, impulsado principalmente por grandes tecnológicas, plantea riesgos legales, éticos y medioambientales nada menores. En el ámbito europeo, esto se ha traducido en normativa específica: la legislación de la UE reconoce excepciones para la minería de textos y datos (Text and Data Mining), pero también permite a los creadores y editores reservar explícitamente sus derechos y oponerse al uso de sus contenidos para el entrenamiento de sistemas de IA.
Este marco legal refuerza la idea de que limitar el uso automatizado del contenido no es solo una cuestión técnica o económica, sino también una decisión legítima desde el punto de vista jurídico.
El riesgo de desaparecer
Sin embargo, al darle una vuelta más al problema, apareció una duda mucho más inquietante.
Cada vez más personas están empezando a utilizar la inteligencia artificial para absolutamente todo, incluida la búsqueda de información. Y aunque muchos de esos usuarios todavía terminan visitando las páginas enlazadas, la realidad es que una gran mayoría se queda únicamente con la respuesta que ofrece el LLM. De hecho, no es raro —y yo mismo lo hago en ocasiones— pedir directamente “hazme un resumen de esta página” y no llegar a visitarla nunca.
Entonces surge la pregunta incómoda: si bloqueamos completamente el acceso de la inteligencia artificial a nuestro blog o servicio web, y el grueso de los usuarios acaba utilizando la IA como principal puerta de entrada a la información, ¿no corremos el riesgo de volvernos invisibles?
Estrategia intermedia: qué mostrar y qué reservar
La solución, al menos desde mi punto de vista, no pasa por bloquear completamente el acceso al contenido, sino por algo mucho más matizado: decidir conscientemente qué partes de nuestro contenido pueden circular y cuáles no.
Qué puede ver la IA
Tiene sentido permitir que la inteligencia artificial acceda a los elementos no sustanciales de un artículo o servicio: el título, el resumen o introducción, la fecha de publicación, una imagen destacada o una breve descripción del servicio. Esa información funciona como escaparate, como contexto y como señal de descubrimiento. Además, al limitar el acceso al contenido completo, reducimos sustancialmente los tokens utilizados, lo que equivale a una reducción directa del consumo energético.
Qué debe quedar fuera
En cambio, el contenido completo del artículo —donde realmente se aporta conocimiento, experiencia, opinión y valor diferencial, y del que un LLM podría aprender— debería quedar fuera del alcance de los bots de IA. No para ocultarlo al lector humano, sino para reservarlo a quien decide dar el paso consciente de visitar la web.
Resumen y adelanto técnico
La idea no es desaparecer del nuevo ecosistema de búsqueda impulsado por la inteligencia artificial, sino seguir siendo visible sin regalar el fondo del contenido. Permitir que la IA señale el camino, pero hacer que el valor real —el que requiere tiempo, contexto y recursos— solo exista en tu propio espacio y se consuma de forma consciente y responsable.
Una solución técnica (adelanto)
Aunque el detalle técnico se desarrollará en la Parte 2, conviene adelantar la idea general. Esta serie tendrá tres partes: la tercera se centrará en cómo adaptar el contenido alternativo para reducir aún más el consumo de tokens y se publicará como Parte 3.
La estrategia pasa por combinar varias capas de control, sin entrar aún en implementaciones concretas:
- indicar a los bots de IA, mediante señales estándar, qué partes del sitio no deberían rastrear;
- limitar el acceso automático al contenido completo, manteniendo visibles títulos y resúmenes;
- y, cuando tenga sentido, mostrar contenido alternativo mínimo a los bots (un teaser) que permita enlazar sin exponer todo el texto.
Estas medidas no impiden el acceso a las personas, pero reducen el uso masivo del contenido por sistemas automatizados y la cantidad de información disponible para entrenamiento.
Conviene insistir en una idea clave: ninguna de estas soluciones es 100 % fiable. Son aproximaciones razonables en un escenario cambiante. En la Parte 2 entraré en detalle en cómo aplicarlas a nivel técnico, con ejemplos y recursos concretos, y la Parte 3 profundizará en cómo ajustar el contenido alternativo para reducir tokens sin perder visibilidad.
Nota personal: todo lo expuesto en esta primera parte recoge opiniones, reflexiones y conclusiones propias a partir de mi experiencia y observación del contexto actual. No pretenden ser verdades absolutas ni soluciones definitivas, y es muy posible que algunas de estas ideas evolucionen o incluso resulten equivocadas con el tiempo. Este artículo no busca sentar cátedra, sino abrir una reflexión honesta sobre un problema que aún está lejos de estar resuelto.